miércoles, 19 de diciembre de 2012

Los Reyes Magos vienen en ambulancia




 PUBLICADO HOY EN EL PERIÓDICO DE ARAGÓN



Los magos del Gobierno español y el Ministerio de Sanidad (“Mato, luego enfermo”, decía aquel continuador posmoderno del cartesiano “Pienso, luego soy”) ya han puesto precio (cinco euros por trayecto) al copago del traslado no urgente en ambulancia incluso de los enfermos crónicos, oncológicos o que precisen hemodiálisis. En realidad, no se trata de un copago, sino de un re-pago, pues el servicio ya está abonado y bien abonado con las cotas a la Seguridad Social por parte de la ciudadanía trabajadora.
Corría la primavera de 2011, cuando unas personas, seguramente minusválidas o discapacitadas (hay muchos tipos de minusvalía o discapacidad), eurodiputados para más señas, rechazaban vehementemente viajar en avión en clase turista, en lugar de en primera clase o clase Business, cosa que también hacen habitualmente los diputados españoles, tanto en avión como en tren. De hecho, he visto desfilar ante mis ojos en el andén a alcaldes, escoltas, diputados y vividores a papo de rey en general, flamantemente dispuestos a viajar en clase Preferente con billetes pagados con el dinero de todos.
He tenido el dudoso privilegio de viajar en ambulancias por servicios urgentes y no urgentes. Una ambulancia tiene muy poco de acogedor y la mente y el corazón del enfermo suelen estar allí bastante asustados y desvalidos, pero a la ministra Mato le gusta rematar la faena: cinco euros cada viaje (10% sobre la base de cálculo 50 euros/viaje); diez, si es de ida y vuelta; veinte, si hay varios en una sola semana). Se acabaron los traslados gratuitos (hemos vivido por encima de nuestras posibilidades), todo eso pertenece ya a la “cartera suplementaria” del Sistema Nacional de Salud.
El historiador Arnorld J. Toynbee dejó escrito que uno de los principales índices de desarrollo de un país o una cultura es cómo son tratados allí las personas más débiles, de mayor edad o discapacitadas. El Gobierno de Rajoy debería explicar qué les ha llevado a cruzar la línea roja de la agresión a las personas que requieren más atención y cuidados, pues el copago de ambulancia exigido a un enfermo crónico, oncológico o necesitado varias veces a la semana de hemodiálisis es una agresión en toda regla. ¿Es ético plantearlo como un mero transporte sanitario “no urgente”?
A esa pregunta responde el borrador de la ministra que, por desgracia, no borra ministras: un transporte sanitario no urgente es “el desplazamiento de enfermos o accidentados que no se encuentran en situación de urgencia o emergencia y que por causas exclusivamente clínicas están incapacitados para desplazarse en los medios ordinarios de transporte a un centro sanitario para recibir asistencia sanitaria o a su domicilio tras recibir la atención sanitaria”.
Vale, lo he entendido, ministra. Yo, por ejemplo, voy en silla de ruedas eléctrica y procuro viajar en autobús si tiene rampa de acceso. Supongamos que voy a un centro sanitario lejano, la batería de la silla no da para tanto y no hay bus que me acerque suficientemente (cosa bastante habitual en mi ciudad). ¿Me llevará entonces alguien del Gobierno, no me importa que no sea en Business? ¿Me cobrará los diez euros a la vuelta o debo pagarle inmediatamente después de cada servicio?
Inmediatamente, otra persona añade: “Eso no es nada, ¿sabe usted? Otras muchas personas necesitamos que nos trasladen periódicamente a un centro hospitalario, para acudir a hemodiálisis o recibir tratamiento oncológico.  Acabamos en muchos casos como guiñapos, pero el borrador de la ministra Mato incluye igualmente el copago en estos casos”.
Chirriaron esas palabras en mis oídos, pues recordé entonces que hace escasos días la Mesa de la Cámara acordó por unanimidad publicar la relación de viajes al extranjero realizados por los diputados esta legislatura, pero no su coste, que, no sé por qué, pertenece al secreto de algún sumario, quizá vergonzante. Asimismo, las Cortes se harán cargo de los gastos de alojamiento y desayuno, mientras que las comidas y las cenas se costearán con las dietas que percibirán los parlamentarios. Pues bien, esas dietas siguen saliendo del erario público, del bolsillo de toda la ciudadanía, incluidas las personas sometidas al copago de su traslado al hospital por no ser un servicio urgente.
Venga, ya estás en el hospital, mucho ánimo, aunque debes saber que el Gobierno del PP ha impuesto  también el copago en más de 300 fármacos (algunos, anticancerígenos o contra la hepatitis C) dispensados en hospitales a enfermos que siguen tratamiento en casa. En tus largas, muy largas, noches hospitalarias puedes preguntarte por qué los cargos públicos no viajan en metro, bus o taxi, ni en clase turista, ni se alojan en pensiones u hoteles de poca monta; o por qué no dedican la flota de coches oficiales a llevarte y traerte del hospital a casa, y viceversa. Pero procura ahuyentar todos esos pensamientos insanos, fruto solo de la fiebre y de algún virus demagógico que lamentablemente pulula por el país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si lo deseas, puedes hacer el comentario que consideres oportuno.